Si buscamos entre las fotos que conservan nuestros padres sobre su boda, encontraremos muchas de los novios, obviamente, pero estoy casi segura, ninguna sobre sus pies. Y es que los tiempos son otros y tanto los fotógrafos como los clientes, en este caso los novios, ven el mundo de otra manera.

En estos días estuve explorando en la web algunas páginas de fotógrafos de boda, tanto en el exterior como en Puerto Rico y me parece que los contrastes son considerables. Debo admitir que me gustaron mucho más las fotos de los fotógrafos de fuera. No porque la calidad de la fotografía fuera superior, nada de eso, si no por la frescura, uso del color y la creatividad que reflejaban. Me parece que nuestros fotógrafos están muy apegados a lo que es la fotografía tradicional y que deberían mirar más allá para ver lo que se está haciendo en cuanto a fotografía de bodas se refiere.

Encuadres inimaginables, posturas más casuales y relajadas, localidades más informales, todo esto unido a sacarle el máximo a la creatividad e imaginación. Creatividad que también debe estar presente al momento de la edición de las fotos. Nuevos colores y efectos, todo en una misma boda, no hay por qué limitarse.

Antes de esto, no me interesaba en lo absoluto hacer fotografía de bodas si no era con el uso de mis cámaras de película. Ahora lo veo de otra manera. Me parece que es posible hacer fotografía de bodas y divertirse a la misma vez. Que el medio digital es perfecto para esto y que cada fotógrafo puede y debe ser casi un artista a la hora de hacer su trabajo. Los futuros esposos no merecen menos.