
Hace algunos años, mientras tomaba un taller sobre el fotoensayo en la universidad, descubrí mi pasión por la fotografía. Operar una cámara desechable para hacer fotos sin el fin al que estamos acostumbrados, hizo que la magia fotográfica se apoderara de mi imaginación. No había mucho que se pudiera hacer, tan solo pensar en lo que se quería llevar a la película , ver por el visor y disparar. Pero fue maravilloso, tanto, que me agoté las 24 fotos en un santiamén y tuve que ir donde el profesor a pedirle otra cámara.
Hoy tengo que decir que amo lo que puedo hacer con mis fotos. Que he visto como alguien sonríe por una foto que le he sacado y en la cual se ve muy bien. De cómo se transforman los objetos y lo cotidiano, aquello que normalmente no vemos, cuando toman nuevos aires en una fotografía. Atesoro las experiencias a las que me han llevado mis ganas de aprender. De no ser así me habría perdido de conocer a personas extraordinarias y otras divertidas maneras de hacer fotografía, como con mi Holga, por ejemplo.
Te invito a que veas mis fotos, ya sea que las disfrutes o no, ahí están, son como cosas que hablan de mí y de lo que he podido capturar con la ayuda de mis cámaras.